Archive for category Reflexiones

Pedir perdón

Posted by admin on Thursday, 17 June, 2010

Muchas veces hacemos daño a las personas que nos rodean de manera consciente o inconsciente. Herimos sus sentimientos, decimos palabras hirientes, mentimos, hablamos sin pensar y hacemos cosas que dejan su “espinita”.

Hace años, una amiga me contó un cuento que me hizo entender el perdón a la perfección. Cada vez que lastimamos a alguien, hundimos un clavo en su “puerta”. Ofensa tras ofensa, vamos llenando su puerta de clavos, de manera que los clavos anteriores van quedando atrás, se “acostumbra” a ellos; mientras que los “nuevos” clavos se convierten en cruciales ofensas que vuelven dañar. Así, poco a poco, el dueño de la puerta va olvidando los primeros clavos, que aún siguen ahí latentes, feos y corrosivos. Pues bien, pedir perdón sería quitar esos clavos. Retirar las ofensas. ¿Qué ocurre entonces? Los clavos dejan residuos en la puerta, la marca queda ahí. La gracia entonces es no sólo retirarlos sino intentar reparar el daño. Arrepentirse de las ofensas e intentar tapar los agujeritos, lijar la puerta y proponerse no volver a clavar otro. Solo así el perdón será completo.

Para algunos, pedir perdón no es un acto sencillo, a veces cuesta aceptar o reconocer que uno ha obrado de mala manera y se siente arrepentido. Pero tampoco es fácil para la persona afectada obviar el daño o seguir adelante sin una disculpa. Ésta se siente rechazada o poco valorada. Entonces, ¿qué sentido tiene no pedir perdón? ¿Es porque no te arrepientes? ¿Porque no te importa el daño causado, o la persona afectada? A pesar del daño, ¿pesa más tu orgullo? Al no pedir perdón, estamos ofendiendo DOS veces.

El perdón es el mejor aliado que tenemos para ser felices. Al pedir disculpas, estamos diciendo que sentimos el daño que hemos causado, incluso aunque no lo hayamos hecho a adrede. Significa que nos hemos detenido a pensar en cómo puede haberse sentido esa otra persona por algo que hemos dicho o hecho; y es posible que hasta nos avergoncemos de ello. Así pues, después de disculparnos, seguramente ambas partes se sientan un poco mejor y se arreglen las cosas.

Resumiendo, cuando hacemos algo que no está bien necesitamos:

-          Admitir el error. Sinceridad.

-          No poner excusas. Aunque realmente tengamos buenas excusas que argumentar en nuestro favor, es mejor asumir la responsabilidad del error independientemente de lo que lo hubiera causado. Concentrémonos en solucionar el error, no en buscar culpables. Todos nos enfadamos con otras personas de vez en cuando. Enfadarse no es malo -y no es por lo que nos debemos disculpar- pero es importante saber decir  por qué nos hemos enfadado. Cuando uno se enfada pega, da patadas, chilla, pierde el control, dice cosas desagradables, usa palabras duras, despreciativas o insultantes. Pero después probablemente te darás cuenta de que, incluso aunque tuvieras derecho a enfadarte, no te has comportado correctamente.

- No esperar a que sea demasiado tarde. Si uno demora en disculparse, pierde credibilidad y, al mismo tiempo, genera espacio para que otros hablen.

-          Encontrar soluciones. Comprometernos. Disculparse es bueno, pero puede no bastar para que todo vuelva a ser como antes. A veces, junto con la disculpa, es necesario reparar el error o intentar no volverlo a hacer. Esto limpia el camino y permite volver a construir. A veces, tener un detalle con la persona después de disculparte ayuda a hacerle ver que lo sientes realmente y quieres recuperar el lazo que os unía.

-          Aprender de los errores. Tratemos de obtener ideas que nos ayuden a mejorar.

Dejarse ayudar

Posted by admin on Saturday, 24 April, 2010

La ballena Salomé era grande, y solitaria, muy solitaria. Hacía años que no quería saber nada de nadie, y cada vez se le notaba más tristona. En cuanto alguien trataba de acercarse y animarla, Salomé le daba la espalda. Muchos pensaban que era una ballena desagradable y dejaron de hacerle caso, a pesar de que la vieja Mina, una tortuga marina de más de cien años, contaba que siempre fue una ballena buena y bondadosa.

Un día, Dido, un joven delfín, escuchó aquella historia, y decidió seguir a Salomé secretamente. La descubrió golpeándose la boca contra las rocas, arriesgándose frente a las grandes olas en la costa y comiendo arena en el fondo del mar. Nadie lo sabía, pero Salomé tenía un mal aliento terrible porque un pez había quedado atrapado en su boca, y esto la avergonzaba tanto que no se atrevía a hablar con nadie.

Cuando Dido se dio cuenta de aquello, le ofreció su ayuda, pero Salomé no quería apestarle con su mal aliento ni que nadie se enterara.

- No quiero que piensen que tengo mal aliento -decía Salomé.
- ¿Por eso llevas apartada de todos tanto tiempo? -respondió Dido, sin poder creerlo.- Pues ahora no piensan que tengas mal aliento; ahora piensan que eres desagradable, injusta, desagradecida, y que odias a quien te quiere ayudar. ¿Crees que es mejor así?

Entonces Salomé comprendió que su orgullo y el no dejarse ayudar, le había creado un problema todavía mayor. Arrepentida, pidió ayuda a Mina para deshacerse de los restos del pez, y volvió a hablar con todos, aunque tuvo que hacer un gran esfuerzo para ser aceptada de nuevo por sus amigos, y decidió que nunca más rechazaría su ayuda, por muy mal que estuviese.

Inutilidad, impotencia, incapacidad, ineficacia, incompetencia. Cuando te encuentras con alguien que no se deja ayudar. Que comete el dañino error de encerrarse en sí mismo. Que es tan orgulloso que se empeña en rumiar pesadamente en soledad la carga que sería más llevadera entre dos. Que descarga su rabia contra ti.

La cruda verdad

Posted by admin on Sunday, 7 March, 2010

Más allá de ser una comedia romántica muy al estilo de He’s just not that into you, The Ugly Truth trata de lo obsesivo en las relaciones entre hombres y mujeres.

La película ilustra muchas verdades crueles acerca de lo que un hombre busca en una mujer bajo la óptica de un consejero que alardea de insensibilidad y el “no me importa”.  Esa clase de hombres que son tan, pero tan hombres, que se hacen de lo más predecibles, pero que difícilmente se dan cuenta que es ella quien les “mueve el tapete”, y cuando se percatan de ello, huyen. ¿Por qué? POR MIEDO.

El dilema de las relaciones es la vulnerabilidad a la que uno se expone cuando empieza a conocer a alguien, y es ahí donde viene el juego de poder: Si te comportas de manera agraciada, atenta, interesada en la persona, no te prestará atención; mientras que si la indiferencia y el trato frío reinan, estará más que interesada. ¿Naturaleza humana? Tal vez, pero siempre funciona. Simplemente porque “por naturaleza” siempre queremos lo que no podemos tener o lo que no tenemos en ese momento.

“Sé tú mismo” es lo que los consejos resumen en su mayoría cuando se trata de conquistar al sexo opuesto, pero parece que pretendiendo se puede conseguir la atención de manera efectiva. Me refiero a tener cierta actitud de entrada para que “muerda el anzuelo” y ya después se permitan sentir y entregarse a una bonita relación.

Partimos de la siguiente premisa: los hombres y las mujeres NO SOMOS IGUALES. Pensamos y queremos cosas distintas. Los hombres tienen atestada la idea de ser el sexo fuerte, no se permiten sentir, lo pueden hacer casi todo, no lloran, no se enamoran, son rudos, no les importa nada más que el sexo, trabajo, deportes, alcohol… Mientras que las mujeres, por más que queramos hacer trabajos rudos, usar traje sastre con corbata y llevar el pelo corto, no dejaremos de tener nuestra parte sentimental a “flor de piel”. Solemos llorar, tener miedo, estar deprimidas; tener el armario lleno y caer en la histeria por no tener qué ponernos; comer helado después de una decepción amorosa; ver fotos y suspirar; hacer cartitas de amor o cualquier tontería en cumpleaños, aniversarios, 14 de febreros, etc. Y todas esas actitudes que nos hacen tiernas, románticas e irresistibles son las que hartan a los hombres. Nosotras soñamos con el compromiso y el amor –habrá algunas que no- pero en su mayoría estamos buscando a “Mr. Right”. ¿Acaso los hombres no queréis una casa, hijos, una camioneta y un perro en el patio?

Los hombres suelen tomar las cosas con más calma, las mujeres con más intensidad. ¿Qué mujer no quiere que el hombre que le gusta, la enamore poco a poco, se mantenga el romance y el interés y después de varias salidas maravillosas o de un bonito noviazgo le pida algo más serio o simplemente le diga TE AMO? ¿Qué hombre no le gustaría tener a su lado una chica bonita por la cual se esforzó? Eso te hace sentir especial. Esforzarte por algo, disfrutar cuando lo obtienes.

Sin afán de generalizar, muchos hombres desearían que las mujeres fuéramos tan simples como “coge lo primero que aparezca para vestirte”; directas como “sólo quiero sexo contigo y que cuando tenga ganas te marque y estés disponible”; congruentes como “no me quiero involucrar, así que prefiero no contestar tus llamadas”; y prácticas como “tengo mucho trabajo, mejor no hablemos en días”. Pero no, no somos así ni lo seremos y el día en que encuentren una mujer así, es porque está disimulando para que se interese en ella.

Pretender es un arma de defensa que evita mostrarnos vulnerables ante la persona interesada y es por eso que se vuelve cotidiano en una serie de “reglas” o “principios” de la estrategia de conquista. Por ejemplo, cuando el hombre pretende ser una máquina sexual imposibilitada a enamorarse o cuando la mujer se comporta indiferente ante una invitación que está deseando aceptar. O cuando hombres y mujeres están deseando que la otra persona les hable pero son incapaces de dar el primer paso. ¿No os parece insolente? ¿Qué necesidad hay de pretender ser alguien que no eres para conquistar? Es traicionar a uno mismo, y finalmente la cruda verdad sale a relucir. Suele suceder que la otra persona se da cuenta que eres todo lo que odia en una pareja, pero si ésta ya se encuentra “enganchada” es ahí donde las  cosas se complican.

Hombres y mujeres nos vendemos a la idea de un Prince/Princess Charming y tenemos todo un checklist para determinar si el/la candidato/a cumple; pero muchas veces nos cegamos de los demás atributos que la persona puede tener y que no necesariamente entran en nuestra lista.

¿Por qué no nos quitamos de estrategias y nos decimos realmente lo que sentimos? Probablemente porque no queremos enfrentarnos con The Ugly Truth.

“Men are incapabable of growth, change or progress. For men, self-improvement ends at toilet-training”

Miserable

Posted by admin on Thursday, 4 March, 2010

Imagen1

De pronto se sentía incierta, desplazada, miserable.

Caminó ávidamente en busca de los muelles, del puerto donde encontrar al menos, en el olor del mar y el chapoteo del agua bajo los cascos de hierro, el consuelo de lo familiar; y tardó un rato en caer en la cuenta, cuando se detuvo indecisa en la plaza de la Cibeles sin saber qué dirección tomar, que aquella cuidad grande y ruidosa no tenía puerto…

La Carta Esférica, Arturo Pérez Reverte.

El peligro de enamorarse de la persona equivocada

Posted by admin on Wednesday, 3 February, 2010

¿Qué sucede cuando nos enamoramos de la persona equivocada? Es difícil ¿no? Sobre todo porque el problema no es que no sea “the one”, sino que ya nos hemos enamorado. Pero, ¿cómo darse cuenta de que esa persona no es la correcta si el amor “es ciego”?

En primer lugar, el amor no es ciego, los ciegos somos nosotros. Vivimos autoconvenciéndonos de que esa persona nos quiere, de que es así porque trae presiones del trabajo, la vida, su familia,sus amigos…, y muchas veces pensamos que somos los culpables de esa indiferencia hacia nosotros. Y no es verdad. No es verdad que tengamos que ser diferentes, no es verdad que no nos quiere por nuestra culpa, ni es verdad que esté molesta a nuestra causa. Simplemente no queremos darnos cuenta de que esa persona no nos quiere y no le importamos; y por ello tiene esa actitud. Así como lo malo no está en nosotros mismos, tampoco en la otra persona; es sólo que ésta no es la correcta.

Segundo,  el enamoramiento se basa en el tiempo, no es algo que surge en cuanto conoces a alguien. No, no sucede. Eso también es autoengaño. Te enamoras conforme vas conociendo a la persona y en base a lo que te dice, te hace, te muestra. Todo eso que hace particular a esa persona, pero que se complementa con lo que uno empieza a SENTIR. También existe algo fundamental: compartir. Ya sean palabras, ideas, secretos, lugares, momentos, sueños… Todo esto es lo que te hace enamorarte. No te enamoras de la persona “porque es maravillosa”, sino de aquellos elementos que hacen que te enamores de ella, lo cual es muy diferente. Totalmente.

Cuando estos elementos cambian es cuando se “rompe el encanto”, y erróneamente pensamos que la persona “ya no es la misma”, olvidando que NADA es ya lo mismo, ni siquiera nosotros, que no somos capaces de encontrar esa nueva combinación idónea para continuar enamorados, y seguimos “enganchados” a un sentimiento que sucedió en algún momento pero que ya no existe.

En tercer lugar, está el presentimiento. El corazón no engaña, y cuando tenemos cierto presentimiento, las cosas ya no resultan ni resultarán. No se trata de prejuicios, sino de que algo no nos “late”. Es ese PERO que vemos en esa persona. El problema es cuando A PESAR de nuestro gran PERO, continuamos ahí y volvemos al primer punto: el autoengaño.

Cuarto. La indiferencia, los golpes bajos, las palabras feas, las discriminaciones, la falta de aprecio, de respeto, de dignidad y todas las faltas son muestra INELUDIBLE de que esa persona NO ES LA CORRECTA. No hay más que comentar ¿Por qué estar al lado de una persona que te hace daño? Tal vez esto tendría que ser la primera condición para darse cuenta de que esa no es la persona correcta, no obstante, nuevamente el autoengaño no nos hace “abrir los ojos”. Cuando una persona está enamorada de ti, te cuida al máximo, es incapaz de hacerte sentir mal, se preocupa por tu bienestar y hace todo lo posible porque te encuentres bien.

Por último, tendrías que preguntarte si esa persona es como tú la pensaste al 100%. No se trata de que sea idealizada y quieras autoconvencerte de que cumple la “mayoría” de las características que tú quieres, sino que las tenga TODA. Se trata de que te haga sentir justo lo que querías. No me refiero a lo físico, sino a cómo piensa, cómo te trata, lo que te hace sentir y lo que compartes con ella.

Las secuelas de equivocarse son devastadoras. Lo más triste es no aceptar que esa persona no es para ti y seguir empecinado a continuar una relación rumbo al quiebre. ¿Qué pasa? ¿Nos gusta sufrir? ¿O somos cobardes? Quizá tenemos miedo de que esa persona sea la última que vayamos a encontrar. Ese miedo  nos hace detenernos para ponerle un “hasta aquí”.

Sad clown

Posted by admin on Wednesday, 16 December, 2009

Sad clown

Me gustaría ser hermética. Tener un montón de candados en mi alma, y ser yo misma la propia mano del sereno que entrega las llaves, tan solo a quien yo quiera. Quisiera ser más hermética, pero eso es ir a contracorriente en mi propia naturaleza.
Quizás ya lo soy, en esta libertad de todo lo que no escojo; quizás a veces resulto hermética precisamente por no serlo, y tal vez los demás no lo sean tanto precisamente por serlo.
Quizás… las piedras son menos duras de lo que parecen.
El caso es que cuando el payaso lanza la frase de “¿Cómo están ustedes?” todos gritamos a una: “¡¡Bieeeeen!!”, aunque en realidad sea mentira.

De Brujas y Villanos

Posted by admin on Monday, 23 November, 2009

Flickr

Suele pasar que los “malos” llevan sombreros negros en el mundo de los hackers y en las pelis del Oeste. Y al contrario: la bondad, la verdad y la razón son blancos, puros, claros, como las ropas de los ángeles.

Efectivamente, el mal es negro porque es sucio. Villano y vicioso. Y al parecer, está de moda y es contagioso.

Me siento víctima del habitual “lo hago porque te quiero”, y es enfermizo. “Porque te quiero te aporreo” no soluciona nada. Es una excusa basura. Y más todavía cuando viene de alguien que sabes que no lo hace. Ahí es cuando deberíamos echar a correr. Cuando el Villano se pone una máscara, se viste de blanco y convence a los demás de lo bondadoso que es. Cuando tiene una vida malévola oculta e intenta disimularla bajo el haz de una tierna vida familiar. Él mismo se convence de ello.

Existen muchas formas de ejercer violencia para despertar el temor de otros. Una de ellas es la psicológica, no deja ojos morados, pero te subestiman y te humillan tanto que te hacen sentir una larva miserable que jamás podrá convertirse en mariposa. Además, si no tienes un golpe de suerte, terminarás quedándote con el Villano porque tienes la fuerte convicción de que no tendrás otras oportunidades en la vida más que quedarte con el troglodita que te tocó en desgracia.

Hasta ahora, siempre había pensado que quienes hacen mal a otros tienen problemas mentales o psicológicos, en mayor o menor grado. La fuerza de la razón debería llevarnos a hacer bien, y hacer lo contrario sólo podría explicarse en base a un desarreglo de cualquier tipo. Pero no puedo evitar pensar que es todo pura maldad heredera del afán del dominio total. Ni psicosis ni leches, es plenamente consciente. Solo busca sembrar el miedo, para controlar y dominar mejor. El Villano es inseguro e incapaz.

La sociedad debería curar al enfermo, pero también protegerse de los malos.

Llueve

Posted by admin on Monday, 28 September, 2009

Undíadelluvia

Llueve, y mientras lo hace no puedo evitar mirar por la ventana. Las fachadas lloran, en silencio,y mientras anochece, las calles mojadas quedan solas. Es entonces cuando la oscuridad asoma y pregunta “¿dónde vas?“, “¿por qué estás tan sola?“. Y me siento cada vez más y más perdida. Estoy sola porque llueve, y cuando llueve, la soledad me moja.

Tengo ganas de encontrar ese camino que me lleve de vuelta a casa…

Principios

Posted by admin on Monday, 21 September, 2009

Me encantan los comienzos. Adoro las primeras veces porque, aunque sean planeadas, siempre son irrepetibles.

¿Quién no recuerda la primera cita con el idiota por el que se derrite?  El primer desamor, el primer día de colegio, la primera fiesta, la primera vez que escuchas una canción perfecta, el primer día que ves la nieve, leer el final de un libro que te mantuvo la repiración, la primera  vez que coges un coche, el primer paso fuera del aeropuerto de un lugar que no conoces, la primera vez que ves algo mundialmente conocido y muchos otros escenarios… todos tienen en común el sabor de la sorpresa.

Recuerdo que la primera vez que ví la torre de Pisa después de ver cientos de fotos, estudiarla e imaginarla, pensé que era bochornoso que fuera tan pequeña.

¿Y por qué importa tanto si sólo es el principio? ¿Por qué creemos que la primera vez que intentemos cualquier cosa tiene mayor validez que el resto del tiempo que lo hagamos?

Aprovecho el primer día de clase para empezar otro libro en blanco, con  nuevas metas y hago de este un nuevo lugar donde ir plasmando mis ideas.

And this is just the beginning!