Miserable

De pronto se sentía incierta, desplazada, miserable.
Caminó ávidamente en busca de los muelles, del puerto donde encontrar al menos, en el olor del mar y el chapoteo del agua bajo los cascos de hierro, el consuelo de lo familiar; y tardó un rato en caer en la cuenta, cuando se detuvo indecisa en la plaza de la Cibeles sin saber qué dirección tomar, que aquella cuidad grande y ruidosa no tenía puerto…
La Carta Esférica, Arturo Pérez Reverte.