Miserable

This entry was posted by admin on Thursday, 4 March, 2010 at

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De pronto se sentía incierta, desplazada, miserable.

Caminó ávidamente en busca de los muelles, del puerto donde encontrar al menos, en el olor del mar y el chapoteo del agua bajo los cascos de hierro, el consuelo de lo familiar; y tardó un rato en caer en la cuenta, cuando se detuvo indecisa en la plaza de la Cibeles sin saber qué dirección tomar, que aquella cuidad grande y ruidosa no tenía puerto…

La Carta Esférica, Arturo Pérez Reverte.

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