El peligro de enamorarse de la persona equivocada
¿Qué sucede cuando nos enamoramos de la persona equivocada? Es difícil ¿no? Sobre todo porque el problema no es que no sea “the one”, sino que ya nos hemos enamorado. Pero, ¿cómo darse cuenta de que esa persona no es la correcta si el amor “es ciego”?
En primer lugar, el amor no es ciego, los ciegos somos nosotros. Vivimos autoconvenciéndonos de que esa persona nos quiere, de que es así porque trae presiones del trabajo, la vida, su familia,sus amigos…, y muchas veces pensamos que somos los culpables de esa indiferencia hacia nosotros. Y no es verdad. No es verdad que tengamos que ser diferentes, no es verdad que no nos quiere por nuestra culpa, ni es verdad que esté molesta a nuestra causa. Simplemente no queremos darnos cuenta de que esa persona no nos quiere y no le importamos; y por ello tiene esa actitud. Así como lo malo no está en nosotros mismos, tampoco en la otra persona; es sólo que ésta no es la correcta.
Segundo, el enamoramiento se basa en el tiempo, no es algo que surge en cuanto conoces a alguien. No, no sucede. Eso también es autoengaño. Te enamoras conforme vas conociendo a la persona y en base a lo que te dice, te hace, te muestra. Todo eso que hace particular a esa persona, pero que se complementa con lo que uno empieza a SENTIR. También existe algo fundamental: compartir. Ya sean palabras, ideas, secretos, lugares, momentos, sueños… Todo esto es lo que te hace enamorarte. No te enamoras de la persona “porque es maravillosa”, sino de aquellos elementos que hacen que te enamores de ella, lo cual es muy diferente. Totalmente.
Cuando estos elementos cambian es cuando se “rompe el encanto”, y erróneamente pensamos que la persona “ya no es la misma”, olvidando que NADA es ya lo mismo, ni siquiera nosotros, que no somos capaces de encontrar esa nueva combinación idónea para continuar enamorados, y seguimos “enganchados” a un sentimiento que sucedió en algún momento pero que ya no existe.
En tercer lugar, está el presentimiento. El corazón no engaña, y cuando tenemos cierto presentimiento, las cosas ya no resultan ni resultarán. No se trata de prejuicios, sino de que algo no nos “late”. Es ese PERO que vemos en esa persona. El problema es cuando A PESAR de nuestro gran PERO, continuamos ahí y volvemos al primer punto: el autoengaño.
Cuarto. La indiferencia, los golpes bajos, las palabras feas, las discriminaciones, la falta de aprecio, de respeto, de dignidad y todas las faltas son muestra INELUDIBLE de que esa persona NO ES LA CORRECTA. No hay más que comentar ¿Por qué estar al lado de una persona que te hace daño? Tal vez esto tendría que ser la primera condición para darse cuenta de que esa no es la persona correcta, no obstante, nuevamente el autoengaño no nos hace “abrir los ojos”. Cuando una persona está enamorada de ti, te cuida al máximo, es incapaz de hacerte sentir mal, se preocupa por tu bienestar y hace todo lo posible porque te encuentres bien.
Por último, tendrías que preguntarte si esa persona es como tú la pensaste al 100%. No se trata de que sea idealizada y quieras autoconvencerte de que cumple la “mayoría” de las características que tú quieres, sino que las tenga TODA. Se trata de que te haga sentir justo lo que querías. No me refiero a lo físico, sino a cómo piensa, cómo te trata, lo que te hace sentir y lo que compartes con ella.
Las secuelas de equivocarse son devastadoras. Lo más triste es no aceptar que esa persona no es para ti y seguir empecinado a continuar una relación rumbo al quiebre. ¿Qué pasa? ¿Nos gusta sufrir? ¿O somos cobardes? Quizá tenemos miedo de que esa persona sea la última que vayamos a encontrar. Ese miedo nos hace detenernos para ponerle un “hasta aquí”.